
Luis Carlos Ugalde, ex consejero presidente del IFE, y su versión sobre la elección presidencial de 2006.
Seguiremos trabajando...para transformar la política en algo que produzca orgullo y admiración. Antanas Mockus





Con una clara estrategia a favor del cambio, Gregorio “Greg” Sánchez, candidato de la coalición de izquierda Con la Fuerza de la Gente, obtuvo el triunfo electoral el pasado 3 de febrero en Benito Juárez (Cancún), Quintana Roo, el destino turístico más importante de México y América Latina.
La victoria de Greg Sánchez en Cancún cristalizó el crecimiento electoral sostenido que el Partido de la Revolución Democrática registró en Benito Juárez desde hace prácticamente una década. Entre 1999 y 2005, el PRD duplicó su nivel de votación pasando de 29 mil a 58 mil votos, lo que representa un crecimiento del 100%. En las tres elecciones de Presidente Municipal comprendidas en ese periodo (1999, 2002 y 2005) la diferencia entre el partido ganador y el PRD osciló entre los 600 y 2,700 sufragios.
Cabe añadir que en los últimos tres procesos electorales locales, la participación de los cancunenses tuvo un techo de 50% (2005) y un piso de 32.5% (2002). En 2005 se llevaron a cabo elecciones generales (gobernador, alcaldes y diputados locales); en 2002 fueron intermedias y sólo se renovó el Congreso local y los Ayuntamientos. Es decir, el nivel de participación previsto para la elección de este año, 2008, era similar al de hace seis: ligeramente superior al 30%. Y así fue: sólo 139,707 electores de una lista nominal de 365,626 comparecieron ante las urnas, equivalente al 38.21% de participación.
Poniéndola en perspectiva, la investigación electoral arrojaba un escenario muy claro de alta competitividad y baja participación en la elección de Presidente Municipal de Benito Juárez para el periodo 2008-2011. Con este telón de fondo, Publicum Estrategias confeccionó un planteamiento estratégico para la campaña de Greg Sánchez basado en: la estrategia, el candidato y el partido, estrictamente en ese orden.
El cambio que quiere la gente
Greg Sánchez se apoderó del tema del cambio. En su campaña prevaleció el factor local, aprovechando el descontento de los benitojuarenses por los malos resultados de la administración municipal en turno, y llamó a un cambio de Gobierno generando un movimiento ciudadano alrededor del llamado a sacar al PRI del Palacio Municipal.
De esta forma, Greg definió el sentido de la elección y la contienda fue de dos: PRI – PRD. La candidatura de Greg, al mismo tiempo, polarizó con la del candidato del PRI, Víctor Viveros, a quien calificó como “más de lo mismo” y acusó de representar al pasado.
La disciplina que la campaña mantuvo en el mensaje a favor del cambio resultó toral para el triunfo.
Las elecciones internas, el liderazgo ciudadano y la agenda social
La candidatura de Greg Sánchez salió fortalecida del proceso interno del PRD a pesar del enfrentamiento con Juan Ignacio “El Chacho” García Zalvidea, ex líder del PRD en Quintana Roo y ex alcalde de Cancún (durante el proceso electoral renunció a la dirigencia local del PRD y se fue a apoyar la campaña de Víctor Viveros).
Declarado candidato del PRD, Greg concretó con el PT y Convergencia la coalición Con la Fuerza de la Gente, táctica que diluyó el nombre de los partidos, potenció el de la coalición y robusteció el liderazgo ciudadano de Greg, cercano a la gente, con sensibilidad y carisma.
Greg presentó, asimismo, una batería de propuestas de alto impacto social ad hoc con la agenda ciudadana. Los temas prioritarios fueron: seguridad, pavimentación y limpieza.
Aire y Tierra
Greg Sánchez articuló sus campañas de aire y tierra. Por un lado, mantuvo una presencia mediática constante teniendo como columna vertebral un mensaje ciudadano con enfoque local. La estrategia de aire fue vistosa, festiva y propositiva.
Y, por otro, cumplió con un fuerte plan de recorridos casa por casa; ganó las calles con una presencia permanente en cruceros; y aventajó a sus adversarios al asistir a todos los foros ciudadanos locales a los que fue convocado. La campaña, además, combinó el contacto ciudadano con eventos magnos, de arrastre.
Voto útil
Otro factor clave que jugó a favor del candidato de la coalición Con la Fuerza de la Gente (PRD-PT-Convergencia), fue el llamado que hizo a los simpatizantes del PAN a favor del voto útil.
La convocatoria a no desperdiciar el voto surtió efecto: los candidatos de Acción Nacional a diputados locales por los distritos X, XI, XII y XIII que integran el municipio de Benito Juárez, en conjunto recibieron 20,851 sufragios, equivalentes al 14.97% de la votación, mientras que Patricia Sánchez, candidata a la alcaldía, obtuvo sólo el 11.51%, es decir, 16,091 votos.
La diferencia entre la votación a favor de los candidatos a diputados locales y la de Patricia Sánchez fue de 4,760 votos, 3.46 puntos porcentuales.
El colapso del PRI Movilizador
Como Publicum Estrategias lo advirtió en 2007[1], el PRI Movilizador, aquel que cuenta con modernos sistemas de movilización focalizada y de la base, que no consulta a la gente para elegir a sus candidatos, que pocas veces atrae el voto volátil, que difícilmente mantiene la unidad, que no puede reducir el voto antiPRI y no tiene un mensaje de futuro, en un escenario de alta competitividad, como fue el caso de Cancún 2008, se colapsa.
El PRI se equivocó de candidato y falló en posicionarlo. Postuló a Víctor Viveros, un político con una imagen desgastada, que competía por segunda ocasión para Presidente Municipal de Benito Juárez (compitió en 2002, aquella vez perdió frente al Chacho García Zalvidea).
Víctor Viveros, por su parte, nunca pudo explotar sus fortalezas ni las de su partido: experiencia política, capacidad administrativa, liderazgo partidista, buena evaluación del Gobierno estatal. Frente a la claridad y disciplina de Greg Sánchez en su mensaje, Viveros tuvo inconsistencia y vaguedad en el suyo, reflejo del escaso rigor que siguió en su estrategia.
Otro factor determinante para que no alcanzara el triunfo Viveros, fue el no haber pactado una coalición más amplia que incluyera al Partido Nueva Alianza. El PANAL obtuvo prácticamente 6 mil votos, equivalentes al 4.30% del total de la votación. La diferencia entre Viveros y Greg fue menor a un punto porcentual.
La campaña de Víctor Viveros mostró varios enfoques, acaso motivada por la intervención de “muchas manos”. Finalmente, se concentró en su estrategia de tierra y quedó a 1,089 votos del triunfo.
Videos de la campaña:
2. "Spot prohibido por el IEQROO".
3. "Basura".
[1] Cfr. La Alternancia de la Alternancia, Publicum Estrategias, México, 2007. Derechos Reservados.

En 2007 hubo 15 procesos electorales en 14 estados para elegir 1,708 autoridades locales. Los estados en los que hubo elecciones fueron: Baja California, Durango, Sinaloa, Zacatecas, Aguascalientes, Michoacán, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Veracruz, Tamaulipas y Chihuahua.
En tres estados hubo elección de Gobernador: Yucatán, Baja California y Michoacán. En el resto de los estados se verificaron elecciones de ayuntamientos y diputados locales.
En las 14 elecciones se registraron 31.9 millones de votos, de los cuales el PRI recibió el 42%, el PAN, 32% y el PRD, 16%.
Éstos son los datos y cifras más relevantes de los procesos electorales del 2007:
PRI
* Recuperó Yucatán después de haberlo perdido hace 6 años.
* Ganó 9 de las 14 capitales que estuvieron en juego, incluyendo 3 de estados donde no gobierna: Aguascalientes, Morelia y Tlaxcala.
* Ganó todos los distritos electorales en 4 estados: Durango, Puebla, Oaxaca y Tamaulipas. En Veracruz ganó 28 de 30 distritos.
* Obtuvo el triunfo en 60% de las 1,218 presidencias municipales. Respecto al 2001 pasó de 600 a 727 municipios ganados, un crecimiento del 21%.
*Su nivel de votación fluctuó entre 55% y 22%, obteniendo el índice más alto en Tamaulipas y el más bajo en Tlaxcala.
PAN
* Conservó Baja California y perdió Yucatán.
* En Michoacán prácticamente duplicó su votación respecto del 2001: pasó de 247 mil votos a 490 mil.
* En comparación con el número de presidencias municipales ganadas hace 6 años, tuvo un retroceso del 38% al pasar de 326 a 236.
* El porcentaje de votación más alto lo obtuvo en Baja California (48%) y el más bajo en Oaxaca (13%).
PRD
* Retuvo Michoacán con sólo 5 mil votos más de los obtenidos por Lázaro Cárdenas Batel hace 6 años (557 mil en 2001 frente a 562 mil en 2007).
* Pasó de 235 a 188 presidencias municipales ganadas en relación con 2001.
* En la mitad de los 14 estados, recibió menos del 10% de la votación siendo Baja California la entidad donde obtuvo el nivel más bajo: 2.5%.
En 2008 habrá comicios en seis estados: Baja California Sur, Coahuila, Guerrero, Hidalgo, Nayarit y Quintana Roo. No estará en juego ninguna gubernatura.

De los cinco candidatos a la presidencia que compitieron en 2006, sólo dos han publicado su testimonio. Uno, Roberto Madrazo del PRI en su libro La traición (Planeta, 2007). El otro, Andrés Manuel López Obrador en La mafia nos robó la presidencia (Grijalbo, 2007).
El origen del texto del ex jefe de gobierno del DF es una serie de entrevistas que el cineasta Luis Mandoki le hizo para la realización de un documental sobre su vida y trayectoria política, incluyendo el desafuero, la elección presidencial y el conflicto postelectoral del año pasado.
López Obrador escribe sobre un pliego de 300 hojas su bitácora de viaje. Desde Tabasco hasta la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, pasando por la presidencia estatal del PRI en Tabasco, la búsqueda de la gubernatura de su estado natal y el liderazgo nacional del PRD .
El primer capítulo titulado “Tabasco y otras cosas” incluye aspectos personales de AMLO, pero también políticos. Obrador narra sus primeros años en ese estado que “es más agua que tierra”, del que partiría para estudiar en la UNAM y al que regresaría de la mano de Carlos Pellicer primero, y de Enrique González Pedrero después, pero también volvería para competir por el gobierno estatal en dos ocasiones (1988 y 1994).
En el segundo capítulo, describe su paso por la presidencia nacional del PRD entre 1996 y 1998, periodo en el que el partido arrasó en el Distrito Federal en las elecciones federales intermedias y ganó las gubernaturas de Zacatecas, Tlaxcala y pavimentó el camino para hacer lo mismo en Baja California Sur en 1999, año en el que se coaligaría con el PAN para destronar al PRI en Nayarit.
Su gestión al frente del Gobierno de la capital del país, la instrumentación de las políticas sociales a favor de grupos vulnerables, la construcción del segundo piso del periférico, el Paraje San Juan, el predio El Encino, los videoescándalos y el desafuero son descritos en el penúltimo capítulo.
En la cuarta y última parte, López Obrador pone en papel lo que ha repetido frente a los medios de comunicación: el 2 de julio de 2006 se fraguó un fraude electoral en su contra. Antes de concluir, advierte que este año, 2007, el 4 de enero, comenzó su gira por los municipios del país, ya que como alguna vez declaró Juárez: “Sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo”.
El texto incluye información importante sobre la evolución de la comunicación política en México.
En la página 63, AMLO recuerda que en 1996 “a los partidos políticos de oposición no se les permitía ni siquiera contratar publicidad para comunicarse por televisión”. Diez años después, él sería el contendiente con más spots en las pantallas de televisión.
En la página 94, Andrés Manuel describe a los capitalinos como gente excepcional, progresista, “generosa, informada, consciente y avispada”. Por eso, en el DF “no se puede manipular, aquí la televisión no pasa”.
Y añade: “Cuando se hacen encuestas entre los capitalinos y se les pregunta: ¿usted cree que la televisión informa o manipula?, el 50 por ciento responde: Manipula”. En 2006, el ex candidato de la Coalición por el bien de todos (PRD, PT, Convergencia), gastó en compra de espacios para difundir mensajes por televisión: 357.2 millones de pesos.
López Obrador, también, exhibe su opinión sobre el marketing político. “La campaña no se limitó a la publicidad o a la mercadotecnia, porque no se trataba de introducir un producto al mercado, sino de postular y transmitir ideas para la transformación del país.
“Además, las campañas que se sustentan únicamente en la publicidad requieren mucho dinero y nosotros no estábamos dispuestos a conseguirlo a cambio de subordinar principios y decisiones futuras, sometiéndonos a grupos de intereses creados” (p. 186).
En efecto, el equipo de campaña de AMLO estuvo integrado por incondicionales, gente de partido o ex colaboradores en el gobierno del DF. No contrató consultores. En su equipo cercano no hubo especialistas.
Además, en el contexto de la elección de 2006, entre las páginas 210 y 217, están las respuestas al porqué perdió la presidencia el abanderado del PRD. Éstas son sus palabras:
1. El “PAN promovió ante el IFE…la realización de un debate entre candidatos. Como sabía que tenían toda una estrategia en medios para hacerme aparecer en el posdebate como perdedor, decidí no participar”.
2. En los meses de abril y mayo, “no sólo era ‘un peligro para México’, me parecía a ‘Hugo Chávez’, iba a ‘endeudar al país’, ‘a expropiar bienes de las clases medias’, a limitar que ‘sólo se tuviera un departamento, un carro y dos hijos por familia’, sino que se difundían supuestos estudios psicológicos sobre mi persona, donde aparecía como desquiciado.
3. “Había quienes, con ínfulas de superioridad, contaban, entre otros chistes, que era el Whiskas (marca de un alimento para gatos), porque ocho de cada diez gatas (trabajadoras domésticas) me preferían”.
4. “A pesar de toda la guerra sucia, al final de la campaña manteníamos la delantera en casi todas las encuestas”.
5. “Sin embargo, la estrategia de Fox, Salinas, Elba Esther Gordillo, Calderón y otros de la misma pandilla era, para entonces, no permitir por ningún motivo nuestro triunfo”.
De estos cinco puntos se desprenden los factores clave del fracaso de AMLO:
1. Ausencia en el primer debate.
2. Publicidad negativa del PAN.
3. “Guerra sucia” .
4. Lectura incorrecta de las encuestas.
5. Acción concertada de grupos de interés.
El lector puede o no estar de acuerdo con el autor del libro, pero lo que no se le puede escatimar a La mafia nos robó la presidencia es que es un texto imprescindible para entender por qué el propio Andrés Manuel López Obrador se quedó a 250 mil votos de conquistar la presidencia de la República.



Dos de julio, 2006: México vivió la elección presidencial más competida de su historia. La guerra por el poder, particularmente entre los candidatos de PAN (derecha) y PRD (izquierda), dejó una estela de rencor a su paso. Disputa que, mutada en conflicto postelectoral, puso a prueba el andamiaje institucional mexicano.
El periodista Jorge Fernández Menéndez elaboró el recuento de daños de aquellos días, “los más difíciles que nuestra democracia haya enfrentado”, y lo pone a disposición en un libro: Calderón, presidente. La lucha por el poder (Grijalbo, 2007).
En él narra desde un punto de vista estrictamente personal –como él mismo afirma-, los cinco meses de disputas y maniobras de la lucha abierta por el poder. Pero no los de la contienda electoral propiamente, sino los que van de la noche del día de la elección al 1 de diciembre del año pasado, cuando Felipe Calderón toma posesión como presidente.
En Calderón, presidente. La lucha por el poder asistimos a una narración surcada por seis entrevistas hechas en distintos momentos al actual jefe del ejecutivo mexicano, quien responde en tres etapas: como candidato, presidente electo y presidente en funciones.
Acaso el libro que nos entrega el también periodista del diario Excélsior, ofrece sus mejores líneas en el último tramo de su recorrido.
Por un lado, la entrevista con Calderón ya instalado en Los Pinos, donde admite existió la posibilidad de que la elección hubiera sido anulada por tres factores: la presión ejercida por AMLO, la fragilidad del Tribunal Electoral y las dudas sembradas entre la opinión pública sobre la legitimidad de su triunfo.
Por otro, el par de anexos. Un ensayo de Michelangelo Bovero (“Elecciones cuestionadas”), publicado en Excélsior el 8 de septiembre de 2006 -tres días antes, el Tribunal hubo entregado la constancia de presidente electo a Calderón. Y un artículo del mismo Jorge Fernández Menéndez que apareció en noviembre pero en la revista Letras Libres.
En su disertación, el politólogo italiano advierte de la presencia, en los albores del siglo XXI, de un extraño virus agresor de las democracias reales: el fenómeno de las elecciones controvertidas, cuestionadas e impugnadas.
Esta presencia nociva para la salud de la democracia es resultado de cuatro razones, a saber: a)la personalización de la política; b)la verticalización del poder; c)la erosión del sistema de partidos; y, d)la simplificación del sistema de partidos en una forma dicotómica.
En ¿Por qué no despierta el México Bronco?, por su parte, Fernández Menéndez argumenta que un estallido social violento está lejos de tener lugar en nuestro país, a pesar de “las insuficiencias gubernamentales, la inhibición en el uso de la fuerza pública, las deficiencias y deformaciones de nuestra clase política y de la debilidad de algunas instituciones.
"Y pese, también, a una guerrilla que existe pero que no puede trascender".
Al autor se le debe agradecer su honestidad. Advierte al lector que el texto que tiene entre sus manos “no intenta disfrazarse de una falsa objetividad”, toda vez que ésta, la que relata en su libro, es una historia “marcada una y otra vez por las opiniones del autor”.
Y tal vez por ello se entiende que lo que supondría un acopio cabal de eventos suscitados entre julio y diciembre del año pasado, deviene artículo editorial de largo aliento.
Es decir, el periodista aprovecha una hoja sí y otra también para percutir una larga lista de epítetos en contra de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición de izquierda (llamada Por el Bien de Todos), quien de una página a otra pasa de fascista a golpista.
La cantidad de tinta que confluye en la explicación del porqué AMLO perdió la elección, desconoció el resultado final de la misma, movilizó a sus seguidores, instaló un plantón, desconoció a las instituciones y se autoungió presidente legítimo de México, parece contradecir la portada e, incluso, el título del texto.
Lecturas recomendadas:
Michelangelo Bovero, “Elecciones cuestionadas”.
Jorge Fernández Menéndez, “¿Por qué no despierta el México Bronco?”.
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Sugiero leer la entrevista con O'Donnell acompañada del siguiente artículo: "Democratic Deepening in Third Wave Democracies: Experiments with Participation in Mexico City", de Imke Harbers, en Political Studies, 2007, Vol. 55.